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Mi Mariposa Azul 🦋


Me tarde mucho haciendo este conjunto de letras con mucho amor, a las alas más bonitas que abrace, besé, cuide, y amé. Es dedicado a la persona más especial de mi vida. Sin que ella la vea nunca; ojalá pueda sentir la energía con que la escribí. Porque aun cada latido de mi corazón lleva su nombre y su aleteo vibra en mi mente cada segundo.


La llamé por primera vez mi mariposita azul, le di una de vidrio como primer regalo.


No porque sus alas fueran visibles

ni porque el cielo hubiera decidido dibujarla así,

sino porque había algo en ella

que parecía hecho de viento,

de luz,

de algo demasiado hermoso

para pertenecer completamente a la tierra.


Llegan volando.


Y así llegó ella a mi vida.


Sin anunciarse.

Sin advertir que su presencia iba a cambiar

cada rincón de mi corazón.


Apareció como aparecen los milagros:

cuando uno no los busca

y cuando menos los espera.


La amé incluso antes de que me amara.


La amé cuando apenas era una posibilidad

y su nombre aún no tenía un lugar permanente

dentro de mis pensamientos.


La amé cuando su risa comenzaba a quedarse

un poco más de lo normal en el aire.


La amé cuando su mirada aún no sabía

que algún día encontraría refugio en la mía.


La amé en silencio,

con esa clase de amor

que no necesita promesas

porque ya sabe que es verdadero.


Y entonces sucedió.


Ese instante invisible

que nadie ve

pero que cambia el destino de dos vidas.


Ese momento en el que dos almas comprenden

que ya no quieren caminar solas.


Con ella aprendí cosas que nadie me había enseñado.


Aprendí que el amor puede ser hogar.


Aprendí que la paz puede tener nombre.


Aprendí que hay personas

que no solo llegan a tu vida

sino que llegan a tu alma.


La amé en los días simples.


En las tardes tranquilas

donde el mundo parecía detenerse

solo para dejarnos existir.


La amé en su risa

esa risa que podía romper la tristeza

como si fuera un vidrio frágil.


La amé en sus ojos

donde cabían universos completos.


La amé en su cabello

que caía como una noche suave

entre mis manos.


La amé en su aroma

ese aroma que incluso hoy

parece cruzar el aire

como si los recuerdos

también supieran respirar.


La amé en sus caricias

que tenían el extraño poder

de hacer que el tiempo olvidara avanzar.


La amé en su fuerza.


Porque detrás de su dulzura

vivía una mujer valiente,

una mujer que llevaba dentro

la determinación de quienes han sobrevivido

a más batallas de las que el mundo imagina.


Ella era suave

y fuerte al mismo tiempo.


Fragilidad y coraje

respirando en el mismo cuerpo.


Y yo la admiraba

como se admira algo irrepetible.


Pero un día…


mi mariposita azul

voló.


No hubo ruido.


No hubo gritos.


No hubo una tormenta que anunciara su partida.


Solo el silencio.


Su aleteo se retiro de mi pecho, sus besos se secaron en mis labios, sus alas dejaron de abrazarme, sus emociones tomaron otro rumbo, sus sueños cambiaron. Me dejo moribundo. Me había enseñado a volar y cuando amanecí ya no tenía la fuerza para moverme.


Ese silencio profundo que tiene mucho volumen

que dejan las alas

cuando dejan de aletear a tu lado.


Se fue hacia otro lugar


Un lugar al que mis manos

ya no podían seguirla.


Cuando la encontré como promesa hecha.... Mi mariposita azul, no me reconoció


Ese día entendí

que el corazón humano

puede romperse

en más pedazos

de los que uno pensaba posibles.


Me rompí.


Me quebré por dentro

como se quiebra un cristal

cuando el amor que sostenía tu mundo

decide tomar otro rumbo.


Pero hubo algo

que ella nunca pudo romper.


Mi amor por ella.


Porque amar de verdad

no desaparece

cuando la persona se va.


Amar de verdad

no depende de la distancia.


Ni del tiempo.


Ni siquiera del silencio.


El amor verdadero

se queda,

aguarda.


Se queda en la memoria.


Se queda en el aire.


Se queda en las noches largas

donde el pensamiento inevitablemente

vuelve a pronunciar su nombre.


La extraño. La extraño mucho.


La extraño de día

cuando el sol ilumina mi cuarto.

y recuerdo cómo brillaban sus ojos.


La extraño por las tardes

cuando el mundo se vuelve lento

y su ausencia pesa más.


La extraño en la noche

cuando la cama se vuelve demasiado grande

para un solo corazón, que sigue latiendo.


La extraño en las comidas

porque había algo en su forma de estar a mi lado

que hacía que cualquier mesa

se sintiera como hogar, así me lo enseño.


La extraño en el aire

cuando creo sentir su aroma

cruzando el viento o veo su silueta caminando.


La extraño en las canciones

porque muchas de ellas

todavía parecen pronunciar su nombre.


La extraño en los pequeños momentos

que antes parecían simples

pero que hoy se han vuelto

los recuerdos más valiosos que tengo, esos aún me dan fuerzas hoy.


Ella me enseñó tantas cosas.


Me enseñó a creer en los milagros.


Me enseñó que el amor

puede ser más grande

que cualquier miedo.


Me enseñó que cuando dos almas se encuentran

algo dentro del universo

se acomoda.


Pero hubo algo

que nunca me enseñó.


Nunca me enseñó

a perderla.


Porque yo siempre imaginé

que su vuelo terminaría

donde había comenzado.


A mi lado.


Yo quería caminar con ella

hasta el final de todos los caminos.


Hasta el último invierno.


Hasta la última tarde.


Hasta el último sueño realizado.


Hasta la silla que nos mesería viendo a nuestros nietos.


Hasta el último latido de nuestras vidas.


Mi mariposita azul me mostró el amor

Lo sentí.

Lo siento.

Lo toque.

Lo Besé.

Lo abrace.


Entendí que la belleza existe y para mi solo tuvo una forma,

que respiraba, que hablaba, que soñaba...que me besaba, que me cuidaba.


La vida puede regalarnos un milagro

aunque solo dure un instante

en la eternidad.


Y aun así…


si el destino me preguntara

si volvería a amar así

sabiendo que un día

ella iba a volar…


mi respuesta sería la misma.


Sí.


Mil veces sí.


Porque haber amado

a mi mariposa azul


fue el privilegio más hermoso

que la vida

y Dios


pudieron regalarme.


Y aunque sus alas

ya no vuelen junto a mí,


y ahora tenga otro lugar.

En mi habitan las memorias

que nunca mueren,

Eso jamas se podrá bloquear.


mi corazón sigue esperando....


que un día


Mi mariposita azul


decida regresar

y posarse nuevamente


en el único lugar

donde siempre tuvo hogar.


mi corazón. 🦋


En nuestro hogar siempre habrá amor para ti... Mi mariposita azul (mi rinquincaya)

 
 

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