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HOPE...



(Ahora me dedico a escribir, mis ocupaciones principales las he entregado, en este espacio a partir de hoy subiré de dos a tres pensamientos diarios, no se quien las ve y quien no. Agradezco los mensajes que recibo diariamente sobre cada una de ellas, todas las hago con un corazón sincero y como siempre lo he dicho es una catarsis para mi que me ha sostenido)..


Hubo un tiempo en que la esperanza tuvo nombre y apellido.

Y no era solo una palabra, era la más bonita de todas.


Fue real. Se vivió. Se tocó. Se abrazó con fuerza y se besó con ternura. No era una idea romántica ni un sueño distante. Era presencia. Era risa compartida. Era futuro imaginado con los ojos abiertos, con un lápiz que trazaba las líneas perfectas de las ilusiones, tatuaba en el corazón todos los días la esperanza, con besos de suaves y duros, abrazos que sostenían en medio del frío. Palabras con una voz de luchar todas las batallas que se sentían como respaldo.


HOPE no fue una ilusión pasajera. Fue una historia que se escribió con convicción. Se caminó con fe. Y se sostuvo con fuerza mientras existió y se tuvo la oportunidad. La calidez caminaba, los anhelos perfumaban, el recuerdo hoy se mantiene intacto sin infectarlo, sin arruinarlo, solamente abrazando con fuerza en ese muelle que se va desvaneciendo y ese barquito que se construyo se desamarro y el oleaje la empezó a distanciar.


Todos hemos tenido una HOPE en nuestra vida.

Algunos apenas la han pronunciado, con la visión de no perderla, pedirla todos los días.

Otros la soñaron desde lejos, otros la soñamos con los ojos abiertos cada segundo.

Pero hay quienes la sostuvieron de la mano, sintieron su respiración cerca, la vieron a los ojos, se vieron desde los ojos de ella, caminaron de la mano juntos, rieron con futuro, lloraron en presente, y viajaron al pasado, creyeron que sería eterna, pero solamente fue un pedazo de la vida que Dios dio la oportunidad de poner tenerla. Y aunque las oraciones diarias piden restauración y la oportunidad de poner tenerla de cerca y decirle eres mi HOPE, eres mi fuerza, eres lo que me motiva todos los días, eres lo que amo.


La buscas en todos lados, la vez en todos lados, el viento, el sol, la luna te la muestran de lejos y sientes la textura de su piel en tu mano sin necesidad de cerrar los ojos, pero esta lejos.


Y cuando eso sucede, la vida cambia. Y vuelves agradecer.


Porque HOPE no solo es una persona. Es un proceso. Es un espejo. Es el espacio donde uno aprende a amar sin reservas. Donde se descubre que el corazón puede abrirse por completo sin garantías, dejándolo desnudo y sin blindaje, solo allí entero y latiendo.


Hubo momentos en que parecía que todo estaba alineado. Hubo planes, proyectos, conversaciones que construían mañanas. Y también hubo días en que se pensó que la esperanza podía esfumarse.


Pero la esperanza verdadera no desaparece.

Se transforma.


Hoy HOPE tomó otro camino. Otra ilusión. Otra propuesta de vida. Y aunque la ruta cambió, lo que dejó permanece. Lo aprendido. Lo compartido. Lo vivido. Eso no se borra, se bloquea o se enoja. Porque la vida nos pone personas excepcionales que nos cambian la vida, la fuerza, la pasión. Y todo eso se guarda con amor sin que se raspe.


Aun cuando HOPE hoy sostenga otra mano, la HOPE que caminó junto a nosotros nos hizo mejores humanos. Nos enseñó paciencia. Nos enseñó vulnerabilidad. Nos enseñó que amar de verdad no es poseer, es agradecer. HOPE seguirá siendo la esperanza que toque el timbre, que te abrace, que te bese, que te cuide. Porque HOPE es todo lo que se necesita.


El amor verdadero no termina, se refuerza, se conoce, se vive, se piensa. HOPE fue el sol en un día, fue la luna que dio luz, fue la ola del mar que te empujaba y motivaba. Fue el sabor en los detalles, el ingrediente en el abrazo. La esperanza que no muere.


HOPE dejó cicatrices, sí. Pero también dejó carácter. Dejó memoria. Dejó una versión más madura, más consciente, más profunda de lo que significa amar. Porque las cicatrices que dejo no fue por daño si no por el movimiento excesivo de dar vida, revolcando cada momento para hacerlo único.


Y por eso, más que nostalgia, queda gratitud, una enorme. Y aunque HOPE se silencio, su voz resuena en la mente todos los días.


Gratitud por cada abrazo sincero, por cada verdad, porque la historia no es una, son historias dentro de la historia.

Por cada risa compartida, esas que fueron verdaderas, sin máscaras en la soledad con la piel desnuda, siendo solamente dos almas en un lugar seguro.

Por cada sueño que, aunque no se cumplió como se pensaba, enseñó a creer. Porque en esos momentos eran reales. Y aun algunos prevalecen en las oraciones, esperando aún retomar algunos.


La esperanza que se vivió no fue en vano. Fue preparación. Fue formación. Fue una etapa necesaria para convertirse en alguien capaz de amar aún mejor, simplemente porque amar al tope del amor, llenar el corazón, vivir con el pensamiento que aún es propósito, deja las manos listas para poder apretar y cuidar nuevamente.


En mi caso HOPE Se honra.


Y al final, lo que permanece no es la ausencia… es la huella impregnada en el alma.


Por eso, nunca dejes de buscar tu propia HOPE.

Nunca cierres el corazón por miedo a perder, por manipulación, por infidelidad anticipada, por rendirse en la tormenta, no sabes si era tu destino, tu realidad, tu cuidado.

Nunca te arrepientas de haber amado con verdad, porque lo que hiciste fue real, si probaste el amor verdadero, ten en cuenta que no se repite dos veces, no es lo que se suelta fisicamente, es lo que permanece en ti con amor, responsabilidad, audacia y fuerza.


Porque quienes hemos vivido con una HOPE, sabemos que las realidades se convierten en leyendas de amor. Porque quienes hemos vivido con una HOPE la mantenemos intacta, sin reproche. Y aun cuando HOPE paso como una mariposa azul, su aleteo nos dejo el aroma de AMAR, no nos preparo cuando se fue, nos enseño que el corazón sabe latir.


“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, dice el Señor, planes de bienestar y no de mal, para daros un futuro y una esperanza.”

— Jeremías 29:11


La historia con HOPE la más hermosa.


Responsabilizarse de tus actos, enfrentar a tu corazón, el miedo nos hace renunciar, sostenerlo y avanzar nos hace llegar.


Con amor para HOPE

 
 

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