Para Joel y Lidia
- Kurt Bendfeldt
- hace 4 días
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Joel y Lidia,
Hay conversaciones que nunca se dieron, pero que el corazón guarda como si hubieran existido. Y hoy me tomo este espacio, para poder dejar al viento mis sentimientos hacia ustedes. Ya que nunca quisieron conocer a la persona que más amo a su hija. Y es valedero el poder agradecer aunque no se hayan dado la oportunidad como padres de conocerme por quien soy y lo que estaba dispuesto.
Hoy les escribo desde el agradecimiento. Porque antes que cualquier otra cosa, ustedes fueron los padres de la persona que más he amado en mi vida. Y eso, por sí solo, merece respeto y gratitud por haberla traído a este mundo en aquel 6 de abril cuando los conoció.
Gracias por la belleza de hija que tuvieron.
Gracias por esos ojos inolvidables.
Gracias por haberla sostenido en sus primeros pasos, por haberle dado techo, comida, educación.
Nunca tuvimos la oportunidad de sentarnos a una mesa como debía ser. Nunca hubo esos almuerzos, esa carne asada que me hubiera encantado cocinarles, esos cafés largos, esos viajes que pudieron unir familias. Nunca se dio la oportunidad de que ustedes le dijeran: “Queremos conocerle.” "Queremos saber con quien andas" Porque aunque soy una persona llena de errores, tengo cualidades que pocas personas tienen y una de ellas es que lucho por lo que amo y sueño. No renuncio, no me escondo y no hiero a las personas aún cuando me hieran, así me enseñaron mis padres.
Me hubiera gustado que me miraran más allá del silencio. O de ese muro de anteponer a mi nombre el "don", nunca he sido un "don" donde veo familia.
Que supieran de dónde vengo, puesto a pesar de que tuve todo en mi vida, también camine descalzo, pase hambre, pero el amor que me dieron en mi niñez fue la base para poder salir adelante y llegar a donde siempre lo imagine y pensé. Lo único que me faltaba era el amor de mi vida, y tuve la bendición de tenerlo, abrazarlo, besarlo, arroparlo, cuidarlo, sostenerlo, entenderlo y sobre todo de luchar sin jamas pensar en hacerle daño o abandonarla.
Que entendieran hacia dónde iba, porque el lápiz ya tenía el trazo donde ustedes estaban incluidos ya que la paz de ella para mi era un ingrediente vital para su felicidad, y si ustedes tenían esa paz, la alegría era mi responsabilidad apostarle a ello.
Que conocieran mis planes, mi carácter, mi manera frontal de caminar la vida sin bajar la cabeza, he tenido tormentas muy duras en mi vida, pero de todas y cada una he siempre salido, porque me enseñaron a poner la cara y el pecho para enfrentarlas, no ha huir o desaparecer dejando huellas sin razón. Mi carácter no es tolerante, con su hija conocí mucho de la tolerancia. Mis planes en la última década cambiaron de personales a pareja, mi decisión en comprometerme fue para honrarla y darle todo lo que siempre soñó, así tuviera que trabajar más horas no era algo que me asustará. al contrario ella puso en mi motores de motivación diaria con el simple hecho de verla despeinada por las mañanas ya era el mejor cuadro del día para luchar por ella.
Mi personalidad nunca ha sido la de esconderme. Siempre he ido de frente. Sin miedo. Sin medias tintas. Construyendo, luchando, levantándome, si tan solo hubieran visto y conocido eso aunque la historia hubiera terminado no hubiera sido de la manera en que fue, o quizás hubiera podido ser parte de la defensa en no romper algo que como padres buscamos para nuestros hijos.
Tal vez si hubiéramos hablado con profundidad, algo hubiera sido distinto aquel 7 de septiembre. Cuando una reunión manipulo un corazón noble. Tal vez no. Pero el tiempo no regresa, y lo único que queda es la dignidad con la que cada uno camina después, ya que me fui sin deuda, porque hasta el último momento y hasta este momento la he amado con valor. No fallé solamente cometí el error de creer demás, cuando otra historia dentro de la nuestra estaba por nacer.
Quiero que sepan algo con absoluta claridad:
De mi parte, cada beso fue sincero, en sus cachetes, frente y labios.
Cada abrazo fue esperanza, porque eran el refugio diario que me arrancaron.
Cada promesa fue real. porque sí Joel y Lidia, cumplo siempre lo que prometo y juro. Si pongo a Dios en la ecuación voy con El, y no le falló. Porque su hija me lo presento desde el amor que Dios es, lamentablemente no lo aplico como me lo enseño, si no fue al contrario, las razones que tuvo las respeto porque entendí que no fui suficiente para lo que ella buscaba, y que sus sueños eran reales pero no conmigo. Dios me ha sostenido en todo lo que he vivido porque El es amor, y nos invita a ser valientes, lo adoro y lo alabo todos los días y el obra en mi porque tengo coherencia en lo que hago y en lo que El pide.
Recuerdo aquella tarde en el restaurante cuando usted, Lidia, la llevó a su entrevista de trabajo en donde yo sin saber que iba a ser el amor de mi vida me dijo: “Se la encargo.” Y lo hice. Lo cumplí. La cuidé. La protegí. La respeté. No solo como pareja, sino como mujer. Nunca le fallé en amar a su hija.
En regalos, en detalles formales, en invitaciones que no hice, en momentos que pude haber gestionado mejor… sí, fallé. Nunca pude invitarla a nada en más de diez años, y eso lo asumo con humildad. Pero en amor, no fallé. Agradezco la comida que siempre me envió, los pedazos de pastel, el arrocito que extraño, las verduras bien cocidas, el pollito semanal para los "peluches" y las clases que le dio a ella para que cocinara sin ninguna falla a mi paladar, parte de todos esos alimentos también se fueron a la cajita de mi corazón, y aún aquí quedo un plástico suyo en el cual guardo mi queso que tanto compartí con ella, se quedó en esa mudanza dolorosa. Esa última plática que tuvo con ella, donde le dijo que si me amaba y como me miraba en 10 años fue clave seguramente, porque eso la rompió por dentro y se dio cuenta que no teníamos el futuro que había prometido. Pero se lo agradezco porque es parte de la vida como padres decirlo, pero cuando hay otras historias, amistades, ilusiones, miedos el hacer compromisos no es parte de la libertad emocional si no de la fractura de las heridas que se abren, porque muchas personas no pueden sostener tanto amor.
Yo luché por darle a su hija mucho de lo que no conocía. Planeé un futuro estable, lleno de comprensión y crecimiento. Soñé con presentarles nietos. Soñé con verlos abrazarlos. Viaje solo a 14 países a celebrar "el compromiso", con un dolor que no les puedo describir. Soñé con verlos orgullosos de la familia que habríamos formado, y Sí que también estuvieran orgullosos de mi como pareja de su hija y no como la historia los ha premiado.
Esos almuerzos que no tuvimos.
Esos paseos que no hicimos.
Esos juegos de mesa que no tuvimos.
Esos versículos que no leímos.
Esos viajes que no emprendimos.
Esos nietos que nunca les pude presentar.
Son recuerdos de algo que pudo ser.
Hoy entiendo que ella arrastra heridas profundas desde pequeña. Entiendo que hay miedos que no nacen en la adultez, sino en la infancia. La valentía, el crecimiento, la fuerza, la palabra, la coherencia y el honor se siembran desde temprano. Y cuando faltan abrazos, validación, presencia o comprensión, la demolición muchas veces ocurre con quien más ama.
Eso no la hace mala. La hace humana. Y ella una humana que cambio en mi todo, una humana que ame, una humana que le entregué lo mejor que pude, una humana que abrace, una humana que me llenaba de orgullo, una humana en la que siempre creí, una humana que se deshumanizo en el último momento, en el más importante, en el final del camino que ya se veía la luz. Y que ella me había pedido siempre.
Lo que duele es que esas explosiones siempre caen sobre quien decidió quedarse.
Corrió a otros brazos. Tal vez necesitaba confirmar algo. Tal vez necesitaba huir de sus límites. Yo no puedo juzgar eso. Solo puedo decir que la amé incluso cuando detonó la bomba en mi corazón.
Y la sigo amando con respeto, aunque su camino hoy sea otro, la busqué, le escribí, le mande cartas físicas, pero su corazón ya había decidido por haber permitido que la manipularán, el amor es la fuerza más grande del mundo, así que entendí que su amor no era tan grande, tan valiente, tan fuerte, yo asumí que sí. No la buscare más su misma familia infecto mi correo con información diaria hasta el 1 de diciembre en donde bloquee esa comunicación, buscando que yo solamente me hundiera más, entendí que también las heridas de ellos eran por mucha falta de abrazos. Dios le ve todo y El seguro obrará en cada uno de esos corazones, porque nadie puede interrumpir el amor de nadie, si Dios obro para que estuviéramos juntos por años, la maldad en minutos lo apago. Me costo meses (6) entenderlo, ahora que ya tengo todo el mapa, lo entiendo, no lo comparto y lo perdono, mi camino es transparente y duermo tranquilo con una conciencia que dio lo mejor, el valor que le pusieron fue nada, pero el que queda en mi fue todo.
Como bien dijo usted, Joel, en un momento: “Te mereces alguien como tú.” Quizá tenía razón. Hoy no anda en bus, pero si comparte los churros, la música, los cafés, los helados, las fotos en esos espacios nuevos, donde seguro la felicidad es muy grande. En su momento le mostré a ella nuevos sabores como misión, pero no bastaron ni sumaron. Lo que yo pude hacer con eso fue muy poco comparado, nunca aprendí a cantar y mucho menos a tocar un instrumento, pero si cante amor y toque melodías sin notas que eran verdad. Encontró su estabilidad. Encontró su felicidad. Ojalá que esa validación le de el futuro que sueña, y que lo cumpla, yo me quede sin mi mejor pentagrama que era ella.
Solo deseo que en su nuevo camino nadie interrumpa su relación como ocurrió con su hermana mayor en su momento. Aquella frustración visible no debería repetirse. Los hijos son tesoros, y no podemos abandonarlos ni intervenir desde el miedo. Lo que criamos es el resultado de lo que serán de grandes.
Joel, la última vez que lo vi recibió sus cosas, donde vio mis lágrimas porque estaba dandole mi mejor historia, a ella la paz. Le entregué un mensaje. Estoy casi seguro de que no llegó a sus manos. Sus razones habrá tenido. También las 9 veces que envíe flores, ya que seguramente usted fue el que las rechazó y lo entiendo, a veces el perfume del amor es poco comprensible. Yo también soy padre, y lo que espero de quien esté con mis hijas es seguridad, estabilidad, amor y futuro. Pero no lo quizó ver en mi. A pesar de eso siempre recordaré su plática cuando vivió en Petén, de verdad que sí, fue valiente. Prometimos buscarnos yo cumplí, ella solo movió su cabeza en negativa que no me acercara, entendí que ya no valía lo que yo creía.
Lástima que nunca se dio el tiempo de conocerme. Porque de haberlo hecho, tal vez hubiera visto que mi vida está bendecida no por suerte, sino por carácter. Nunca me he conformado con nada. Y eso me ha llevado lejos. Tan lejos que puedo confirmar que hubiera sido su yerno preferido.
Lidia, usted me enseñó más de lo que imagina. En persona y por teléfono la llegué a apreciar y respetar. La guardo en mi corazón en un lugar especial. Como madre siempre quiso lo mejor para su hija, y eso lo honro.
Espero que la salud de Joel mejore. Que no vuelva a pasar por el hospital. Que las dietas realmente se conviertan en disciplina. Espero que sus piernas, Lidia, respondan cada día mejor y que su espalda ceda. Que agosto le traiga vida, gracia y fuerza cuando de otra vuelta al sol. Mis saludos se los daré a la luna para que ese rayito caiga en su pastel de fresas con crema. Y todos los días amen más, abracen más a su hija, ella es un tesoro.
Un abrazo muy profundo a Doña Mary. Una mujer que, aun sin sonido, me abrazó con ternura sincera, ella me demostró en lo poco que compartí que no se necesita gritar para poder demostrar, y a pesar que el mundo no la entienda, su corazón es muy grande y fuerte. De verdad que Dios le de larga vida. Leyó mis tonteras con dedicación. Ese tipo de gestos no se olvidan. Me queda solamente pendiente haberle dedicado una nota completa con respeto y en silencio.
Lamento desde el fondo de mi corazón que no se hayan dado la oportunidad de conocerme. Mi camino no se detiene. Busqué y planeé beneficios para ustedes. Había ideas, proyectos, estabilidad compartida. Pero cuando el reloj dio las 8:55 de la noche se murieron más de 10 años y todo quedo en papel digital,.
Nos veremos:
Quizá del otro lado del sol.
Quizá en otro tiempo.
Quizá en otra vida.
O quizás si ella entiende que si eramos el uno para el otro.
Aun en mi corazón pido a Dios restauración todos los días, porque la amo con todo yo, le pido al Señor que hablande su corazón y que ponga la verdad en ella, aun cuando esta la ponga triste y que pueda ver que las decisiones son personales. Si no se da fue lo más lindo que tuve entrelazando mis manos.
Quiero que recuerden esto:
Su hija fue suficiente.
Y yo la amé como pocos sabrían hacerlo, por dentro y por fuera. Porque se necesita ser muy valiente para amar a alguien tan especial como ella.
Con esfuerzo.
Con coraje.
Con audacia.
Con intención de siempre.
Que Dios los cubra.
Que su hogar permanezca.
Y que la paz los acompañe.
DIOS ES AMOR, NO CULPA.
Con mucho respeto,
Siempre.
"El amor es paciente, es bondadoso… todo lo soporta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo persevera."
— 1 Corintios 13:4,7












