Restaura nuestro amor SEÑOR...
- Kurt Bendfeldt
- hace 7 días
- 4 Min. de lectura

No te la pido desde la desesperación, desde la angustia ni desde la soledad que me consume.
Te la pido desde el amor.
Te la pido desde lo que tengo en mi corazón.
Señor, tú conoces que mis sentimientos son limpios, genuinos. Sabes cuánto la amo. Sabes que no fue una ilusión pasajera, ni un capricho emocional. Fue un proyecto. Fue un hogar. Fue una historia construida con intención.
Y sí… la amo con todo mi corazón.
Nunca mi Señor la he dejado de amar.
La busco todos los días.
La busco en mis oraciones.
En los recuerdos que aún respiran, en todos los espacios físicos y mentales.
En los planes que todavía guardo con cuidado, como quien protege algo sagrado; porque tu mi Señor nos tuviste años juntos, porque tu mi Señor dices que lo que separa el hombre no vale si tu estas con nosotros. Yo no se si ella me haya olvidado o dejado de amar, lo que si estoy seguro es solamente tu Señor puedes tocar su corazón.
No la busco para poseerla.
La busco porque mi alma la reconoce, mi piel la siente, mis recuerdos son vivos, mi amor es verdadero, Señor tu nos invitas a ser valientes, y yo ya no tengo herramientas para luchar he hecho todo por una promesa de buscarla, he hecho de todo para llegar a ella, pero no he tenido el resultado y tu lo sabes Señor.
Hay amores que no necesitan explicación. Solo existen. Se instalan. Crecen. Transforman.
Ella no fue solo compañía.
Fue paz.
Fue risa.
Fue complicidad.
Fue amor-
Fue cuidado.
Fue ese lugar donde el mundo se volvía más liviano.
Es mi amor.
Y cuando todo terminó de manera abrupta, no solo perdí una relación. Sentí que el suelo se movía debajo de mis pies, y siento que palabras mal infundadas le metieron el miedo para renunciar, por eso se que tu Señor puedes romper esas cadenas, mi vida sin ella no es o mismo mi Padre celestial.
Pero incluso en el dolor, mi amor no cambió. Al contrario creció todos los días.
Lo que cambió fue el escenario.
Señor, si algo he aprendido es que el amor verdadero no se grita, se sostiene. No se impone, se ofrece. No se mendiga, se honra. Y lo he sostenido pese a todo, lo he honrado pese a todo, no he buscado reemplazo, ni otros labios tu lo sabes. Porque creo aun que solamente tu Señor puedes tocar esos corazones y el de ella.
Por eso no corro detrás.
No presiono.
No persigo.
Pero ya no aguanto Padre. Mi tristeza es mucha.
La busco en silencio.
La busco mejorándome.
La busco creciendo.
La busco convirtiéndome en una versión más madura del hombre que prometió cuidarla, y que lo hice desde el día que la conocí hasta el útimo día.
Si la restauración llega, quiero que encuentre en mí más sabiduría, más templanza, más conciencia, más amor, más cuidado.
Y si aún no llega, quiero tener la fe suficiente para no endurecer mi corazón, ya que no me puedo quedar con todo este amor.
Restauración no significa volver al mismo lugar.
Significa reconstruir con cimientos más fuertes.
Significa sanar heridas invisibles.
Significa entender lo que antes no entendimos.
Significa que dos almas vuelvan a encontrarse desde un nivel más profundo.
Significa poner límites porque el amor es de dos.
Señor, tú sabes que la amo con respeto.
Que la amo sin rencor.
Que la amo sin reproches.
Ya perdoné.
Ya revisé mis errores.
Ya acepté mis áreas de mejora.
Hoy solo te pido que si este amor nació bajo tu mirada, no lo dejes morir por orgullo, miedo o heridas no sanadas ni por personas que opinan y dirigen que manipulan, que ilusionan, porque si ella ya entrego su corazón no era amor, solo existió un amor de un solo lado, pero en mi corazón que late siento que aún esto se puede arreglar pero yo llegue a la línea donde se hace imposible y de rodillas de pido tu Señor lo hagas posible.
La amo tanto. .
No desde la dependencia.
No desde el vacío.
Sino desde la certeza de que lo que vivimos fue extraordinario, maravillo, lindo.
La amo porque fue hogar.
La amo porque fue compañera.
La amo porque en sus brazos encontré paz.
La amo porque cuando hablábamos de futuro, yo lo veía claro.
La amo porque me llenaba de amor.
La amo porque era única.
La amo porque creí en ella desde el primer día.
La amo porque cambio mi vida.
La amo...
No hay un segundo que no la piense Señor y tu lo sabes. No hay un segundo que no imagine sus abrazos ni besos y eso Señor es amor puro.
Porque entendí algo poderoso:
Tu Señor eres el único que puede restaurar.
Señor, si este amor es parte de tu propósito, ordénalo.
El tiempo pasa y el silencio sube el volumen.
Si necesita transformación, transfórmanos.
Yo no renuncio a lo que fue hermoso. Yo no renuncio a las batallas que me haz puesto, he tratado de ser valiente siempre, tu haz estado conmigo en cada una. Pero esta es la más fuerte y no tengo ya fuerzas Padre.
Quiero un amor consciente.
Un amor firme.
Un amor que haya pasado por el fuego y haya salido más fuerte. A mi me llevaste al desierto con esto, la prueba más grande. Entre amando, pase la tormenta y sigo amando.
Y mientras tanto, sigo creyendo en ti Señor.
Sigo trabajando en mí.
Sigo esperando con dignidad.
Danos tu favor.
Danos tu gracia.
Danos unión.
Danos carácter.
Danos tu BENDICIÓN.
Porque el amor verdadero no desaparece.
Se purifica.
"Y el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Cristo, después que hayan sufrido un poco de tiempo, él mismo los perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá."
— 1 Pedro 5:10












