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TE VOY A OLVIDAR...ES UNA PROMESA

Una canción bellisima interpretada por Luis Miguel, "PALABRA DE HONOR" De la cual trato de sacar las mejores letras.


Al comienzo de esta etapa de mi vida sentí que caminaba por una calle sin salida. Como si todo lo que había construido se hubiera detenido de golpe y yo quedara frente a un silencio que no sabía cómo atravesar. Fueron muchos intentos, muchas conversaciones que parecían tener sentido y muchos cuentos que construimos entre los dos, creyendo que el amor sería suficiente para sostenerlo todo. Pero hubo un momento en el que el corazón comenzó a rodar solo, triste, cansado… como si hubiera perdido el rumbo sin previo aviso. Todo esto ahora de lo que estoy pasando por algunos arrepentimientos.


Hay recuerdos que se quedan pegados en la memoria como si fueran parte de uno mismo, aún cuando ya no quisiera tenerlos. Días que parecían eternos, momentos simples que hoy pesan más de lo que imaginé, tratando de darle el valor de mi lado, porque para mi asi fueron -reales-, pero caí en la trampa.


Miradas que alguna vez fueron refugio y que ahora aparecen como sombras en la memoria. Recuerdo muchas mañanas viendo caer la lluvia, preguntándome en qué momento lo que era esperanza comenzó a convertirse en distancia. Un acto con crueldad, con muchas palabras sin ser ciertas.


Al final olvidar no empieza cuando uno deja de amar… olvidar empieza cuando uno entiende que amar no siempre significa quedarse, menos cuando nunca te amaron con fuerza, lucha y entrega. Si no con mentira, miedo y terceros.


Oolvidar a quien todavía amas que es lo que más duele seguir AMANDO a alguien que ni siquiera creo pueda recordarse de mi. Porque fue demasiado fácil cambiar de mano y de cama. Cuide como pude, ame como pude, di como pude. y me quede sin el poder hacerlo.


Sabes que se va, sabes que no volverá igual, pero aun así la dejas ir porque entiendes que el amor también exige libertad. Ella me dejo mucho antes de decirlo, me quedare sin entender como se puede maquillar una sonrisa de alegría sabiendo que mataras algo.


No se trata de borrar los recuerdos ni de negar lo vivido, se trata de aceptar que hay momentos en la vida donde la única forma de sanar es olvidar, no es una traición al amor, es una promesa de supervivencia. Para que el amor propio tome forma, y pueda ser transferido a amor real a alguien que esta deseando entrar a tu vida, con fuerza, con entusiasmo, con belleza, sin máscaras, sin miedos, sin mentiras, sin manipular, creyendo en la fidelidad, creyendo realmente en Dios.


Muchas veces el corazón se resiste a aceptar lo inevitable. Se aferra a sonrisas que alguna vez iluminaron la vida, a palabras que se sintieron verdaderas en su momento y a ilusiones que parecían eternas, al final solamente fueron ilusiones. Pero llega un punto donde el alma entiende que no puede sostener sola una historia que necesitaba de dos. Y entonces aparece la decisión más difícil: olvidar avanzar sin negar lo que fue y soltar sin destruir la memoria.


Olvidar no significa que el amor haya sido falso, de mi parte claramente, significa que el amor fue tan profundo que dejó huella en mi vida. Significa que hubo momentos que valieron la pena para mi, que hubo sentimientos reales -mios- y que hubo promesas que fueron sinceras. Que el corazón necesita sanar para volver a latir con esperanza y que el alma merece descansar después de haber luchado tanto. Por eso voy a OLVIDAR.


Decir “te tengo que olvidar” no es una declaración de indiferencia, es una palabra de honor hacia uno mismo. Es reconocer que no se puede vivir atrapado en lo que ya no existe, que no se puede seguir caminando mirando hacia atrás y que no se puede construir un futuro mientras se sostiene un pasado que ya terminó. Olvidar es un acto de valentía, porque implica enfrentar el vacío, aceptar la ausencia y confiar en que Dios tiene algo nuevo preparado más adelante.


Hoy entiendo que olvidar también es seguir, aunque duela. Que soltar no es rendirse, es sanar. Y que cada lágrima que cae mientras intento olvidar es parte del proceso que me devolverá la paz. Porque aunque el amor haya sido grande de mi parte y aunque los recuerdos sigan vivos, llega un momento en que el corazón necesita hacer una promesa silenciosa: la de levantarse, la de continuar y la de confiar en que el tiempo, la fe y la voluntad pueden transformar el dolor en fortaleza. La receta que ella utilizó no la se, no se si fueron las cantidades de tacos, pizza o panqueques que la hicieron olvidar, creo que empezare a comer esas comidad porque quizas alli esta el secreto.


Olvidar no es dejar de amar… es aprender a vivir sin lo que antes era indispensable. Y en ese aprendizaje, también nace una nueva oportunidad para comenzar otra vez.


TE VOY A OLVIDAR para siempre. Esa es una promesa.


"El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu."

— Salmos 34:18

 
 

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